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sábado, 28 de abril de 2007

EL TIEMPO PASA PERO LA VIDA SIGUE


Recuerdo cuando era pequeño enfundado en mi camiseta del sporting que una hora se hacía eterna, y un verano era la eternidad. Quería que el tiempo pasara deprisa para ser mayor y sin embargo... ¿No deseais ahora que los días tuvieran más horas, las semanas más días, los meses más semanas y los años más meses? ¿porqué el tiempo parece no parar de acelerarse y que se nos escapa de las manos? Empieza una semana y cuando te das cuenta ya ha terminado.

Cuando era niño creía que había un lugar en el universo donde vivían todos los personajes de los dibujos animados, que hablar inglés era igual que hablar español, sólo que pronunciando diferente. No entendía porqué los mayores se creían importantes, por el sólo hecho de ser grandes y porqué me llamaban miedoso cuando ellos me hablaban del coco y de fantasmas. Tampoco entendía porque me decían que tenía que ser bueno y sin embargo me regalaban , pistolas, dardos y flechas.

Ahora que ya no soy un niño, sigo sin entender algunas de esas cosas y otras más que he ido acumulando a lo largo de los años, pero lo que sí he aprendido es que la vida se compone de ciclos y tenemos que asumir cada uno de ellos como parte de un proceso natural.

Este lunes nada más llegar al trabajo, después de saludar a mi amigos Malo y Nemo, descuelgo el teléfono en busca de una trabajadora cuya vida laboral en esta santa empresa supera los 40 años. Le digo: ¡¡ Buenos días!! Cuanto tiempo sin vernos ¿eh? ¿Que tal va todo?. Después de responderme con un silencio de unos cinco segundos me dice ¿Qué es lo que quieres?. Nada mujer, le digo. Como sabes el jueves cumples 64 años y además de felicitarte quería informarte, por si lo desconocías, que puedes jubilarte, si es que TÚ QUIERES, en iguales condiciones económicas que si lo hicieras el año que viene. Sin dudarlo me responde: NO ME INTERESA, y cuelga el teléfono.

Me pregunto ¿Qué impulsa a una persona, con 40 o 45 años de experiencia laboral a sus espaldas, a seguir trabajando? Los psicólogos aluden a la autoestima, el deseo de mantenerse activos, la necesidad de llenar el tiempo libre, e incluso el simple gusto al trabajo. Yo más bien pienso que en este caso en concreto es por el temor al paso del tiempo, pero retrasar la jubilación no logrará detener el paso del tiempo, si es lo que con ello se pretende, porque éste seguirá pasando sin enterarnos.

¿Por qué cuesta tanto asumir que ya se ha cumplido con un ciclo, y que es el momento de iniciar otro que no tiene porqué ser malo y dejar paso a los jóvenes? ¿Porqué a algunas personas les cuesta tanto asumir que todo lo que empieza tiene su final?.

Yo me alegro de que los sesentones sigan trabajando, tan ricamente si es eso lo que realmente quieren y puede hacer. Lo que lamento es que su permanencia en activo obedezca, como casi siempre, a razones de pasta gansa. Se les invita a permanecer porque su marcha hace un agujero en las cuentas del Estado y no porque su experiencia, su pericia, su sabiduría, su capacidad de enseñar a los novatos, sus ganas de transmitir habilidades y conocimientos sean un "haber" del que ninguna empresa, ninguna economía y ningún país deberían prescindir. A mí me gustaría que los sesentones permanecieran en la empresa porque son los más listos, los más serenos, los más valientes y no hubiera que apechugar con ellos cuando sólo son un lastre para los demás. Estoy en contra de leyes inflexibles sobre fechas de jubilación. Ahora bien, la decisión de jubilarse debe pertenecer no sólo a la persona afectada sino también a la empresa , que en uso de los proceso de evaluación del desempeño son en definitiva quienes también pueden medir justamente si un trabajador cuando llega a determinada edad tiene más años por delante o no, es decir que el hecho de permitir prolongar la edad de la jubilación no convierta al trabajador en un lastre no ya para la empresa sino para sus compañeros.

Tal vez sea como decía al principio que en cada etapa de la vida se tengan dudas y creencias propias de la edad y que cuando sea un sesenton, enfundado en una camiseta del SPORTING, sea yo el que no lo entienda ni lo quiera asumir. Para comprobarlo sólo debemos dejar pasar el tiempo, y el tiempo es un sabio tramposo, nos enseña lento cuando somo niños, pero muy rápido cuando somos viejos.. y pasado mañana LUNES.

Besos y abrazos

2 comentarios:

Juan Martínez dijo...

Interesante reflexión la tuya, que habitualmente se pasa por alto.

Juliamun dijo...

hola Hurri, que bien escribes!
yo quería comentar que muchas personas ven la jubilación como el final de sus vidas, pero pienso que es porque no tienen vida.
Mi madre se prejubiló hace ya 3 años, tiene 57 y ha rejuvenecido en este tiempo jejej. Hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere y no se aburre.
El problema es que mucha gente no se soporta y prefiere pasar el tiempo entretenido en el trabajo pensando que es útil (auque ya no lo sea tanto) antes que plantearse la vida a partir de cierta edad.

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